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Historia, legado y futuro: así inició el Campeonato Nacional 2026

  • Foto del escritor: Julián Blanco
    Julián Blanco
  • 2 abr
  • 6 Min. de lectura
  • Fecovol inauguró la temporada con un acto que combinó presente y legado: reconocimientos a figuras históricas y la llegada de un técnico internacional.


Foto para el recuerdo. Las mundialistas del 2006-2010 con las jugadoras que representaron a cada equipo de Primera División 2026. Foto: Fecovol.
Foto para el recuerdo. Las mundialistas del 2006-2010 con las jugadoras que representaron a cada equipo de Primera División 2026. Foto: Fecovol.

A pocos días del inicio del Campeonato Nacional de Voleibol de Sala 2026, la Federación Costarricense de Voleibol (Fecovol) realizó su acto inaugural en una jornada llena de simbolismo. Primero porque se llevó a cabo el domingo 29 de marzo, en el marco del Día Nacional del Deporte, y segundo porque sirvió como espacio para rendir homenaje a figuras clave en la historia deportiva del país.


Acá les dejamos un resumen de lo más destacado de la actividad:


Presentación de Luciano Manhaes


Lo primero fue la presentación de Luciano Manhaes, nuevo director técnico de las selecciones nacionales de voleibol de playa, quien arribó al país el pasado 27 de marzo.


El entrenador cuenta con más de 25 años de experiencia en el nivel élite de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), con pasos por selecciones y equipos en Brasil, Rusia, Noruega, Suecia, Suiza, Japón y Angola. También formó parte de tres Juegos Olímpicos: Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.


Sin duda alguna su experiencia nos va a venir a marcar un hito fundamental para Costa Rica. Estamos confiados en que están empezando grandes cosas para nuestro país”, señaló María José Corrales, presidenta de Fecovol.


Homenaje a las Mundialistas en 2006 y 2010


De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Angela Willis, Mariela Quesada, Irene Fonseca, Verania Willis, Johanna Moore, Paola Ramírez, Catalina Fernández y Braulio Godínez; Cindy Campos, Onickha Pinnock, Dionisia Thompson, Adriana Chinchilla, Marianela Alfaro, Karen Cope, Ingrid Morales y Silvia Marín. Foto: Fecovol
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Angela Willis, Mariela Quesada, Irene Fonseca, Verania Willis, Johanna Moore, Paola Ramírez, Catalina Fernández y Braulio Godínez; Cindy Campos, Onickha Pinnock, Dionisia Thompson, Adriana Chinchilla, Marianela Alfaro, Karen Cope, Ingrid Morales y Silvia Marín. Foto: Fecovol

De todos los éxitos del voleibol femenino costarricense, la participación en dos Campeonatos Mundiales mayores (Japón 2006 y 2010) tiene que estar en las primeras posiciones. En ambas ediciones, la selección logró victorias históricas ante Angola y Argelia, respectivamente.


En el marco del 20 aniversario de aquel debut mundialista, Fecovol rindió homenaje a las jugadoras que marcaron un antes y un después en el deporte nacional.


“Tenemos un reconocimiento a estas mujeres que abrieron brecha, que marcaron historia y que son un modelo a seguir para muchas generaciones. Para todas esas muchachas que están empezando y anhelan esos logros que ustedes ya cumplieron”, expresó Corrales.


Entre las homenajeadas estuvieron: Catalina Fernández, Karen Cope, Irene Fonseca, Ingrid Morales, Paola Ramírez, Angela Willis, Verania Willis, Johanna Moore, Silvia Marín, Dionisia Thompson, Cindy Campos, Mariela Quesada, Marianela Alfaro, Adriana Chinchilla y Onicka Pinnock, así como el entrenador Braulio Godínez


Tan solo faltaron Marie Hadar, quien vive en Estados Unidos, y Mijal Hines, la más joven de esa selección, quien recién tuvo su segundo hijo.


“Espero que las muchachas que están ahora lo den todo. A veces no son fáciles las cosas, pero hay que ponerle mucha dedicación. Aquí muchas personas nos ven a nosotras grandes, pero cuando salimos somos chiquititas y hay que poner el doble. Yo sé que es mucho sacrificio, pero la actitud y esas ganas de darlo todo por el país hacen que podamos ganar partidos”, agregó Verania Willis.


Homenaje a Édgar Alvarado Ardón


Familia de Édgar Alvarado Ardón y la Junta Directiva de la Fecovol. Foto: Fecovol.
Familia de Édgar Alvarado Ardón y la Junta Directiva de la Fecovol. Foto: Fecovol.

SÍ, LO CONOZCO, por Mauricio Prado

"Sí, lo conozco", eso le dije a Julián Blanco, periodista de Punto de Partida, cuando me pidió hacer una nota sobre don Édgar, por su reconocimiento y dedicatoria del Campeonato de Primera División de la FECOVOL 2026, y empecé a recordar muchos momentos que pasamos a lo largo de los años. 


A don Édgar lo empecé a conocer cuando sus hijas, Xinia y Carmen, jugaban en la UCR, equipo que dirigía en esa época. Cuando Xinia se alejó, convenció a sus padres para formar un equipo, y esto significó el inició de Zapote.


Es por ese motivo que don Édgar estuvo en la lucha para formar la Federación a finales de los 80’s. Él pudo haber sido directivo de la primera junta de la FECOVOL, pero por estrategia y porque se quería o se necesitaba tener mujeres en la misma, se escogió a doña Ligia, su esposa, lo que garantizaba que él estaría ayudándola a ella y por ende a la Federación. 


El primer evento que organizó la FECOVOL fue el Campeonato de Voleibol de Playa en 1991. Y ahí estuvo él, colaborando, como lo haría por muchísimos años más, siempre en primera fila.


Desde la Comisión de Selecciones Nacionales ayudó y patrocinó muchas de las salidas de las diferentes selecciones en esta primera etapa, y fue el delegado de la Selección Infantil masculina en el primer Campeonato Mundial en Turquía en 1993. Su ayuda invaluable se siguió sintiendo a lo largo de los años.


Para 1995, la situación de la Federación no estaba en su mejor momento, por lo que José Luis Jiménez Lao y mi persona le solicitamos que se hiciera cargo. Nosotros buscábamos los votos y nos comprometíamos a trabajar con él para reorganizar la estructura interna y las selecciones nacionales. Esto dio frutos al ganar de forma coyuntural todos los títulos centroamericanos en 1999 en las dos ramas, y obtener menciones de honor para todas las selecciones en los Premios Nacionales del Deporte, en los que nuevamente en el 2000 la organización obtuvo varias distinciones. A él le otorgaron una mención de honor como mejor dirigente deportivo; a la FECOVOL el premio de mejor federación de representación nacional; a la Selección Mayor Femenina el premio de mejor equipo en la rama femenina, y a Xinia Alvarado el de mejor deportista femenina en la modalidad colectiva. 


El apoyo de don Édgar siempre fue incondicional, pero no crean que siempre decía que sí a todo. Al menos con las selecciones nacionales masculinas hubo momentos tensos y que reflejaban que las situaciones eran difíciles. Les pongo de ejemplo la no asistencia al Norceca en Barbados en 1999, que era nuestra siguiente parada después de clasificarnos en Belice. El 15 de agosto me llama tempranito, porque ese día entrenábamos, y me dice: “Mauricio, no tengo plata para mandarlos al Norceca, dígale a los muchachos que no vamos”. Ese fue mi regalo de cumpleaños, y a pesar de situaciones como esta, el trabajo continuó y dio sus frutos como señalé anteriormente.


Pero don Édgar no solo trabajó a lo interno. Por muchos años fue presidente de Afecavol, y con el apoyo de José Luis, revitalizaron y ordenaron las competencias centroamericanas, lo que también le valió para que Cristóbal Marte lo convirtiera en uno de sus bastiones en el área de Norceca, lo que al pasar el tiempo y retirarse de la organización, lo llevó a ser nombrado Vicepresidente Honorario.


Por eso y mucho más es que el reconocimiento que hoy se le hace es más que merecido, y hasta parece muy pequeño para todo lo que don Édgar le ha dado al voleibol. Y no puede olvidarse que en el voleibol de playa su aporte fue igual o inclusive mayor. 


Para mí es todo un honor haber trabajado a su lado y haber compartido con él tantas vivencias y situaciones que en su momento significaron tanto para el voleibol nacional.


Atte: Mauricio Prado


La jornada también incluyó un emotivo homenaje a Édgar Alvarado Ardón, dirigente fundamental en el crecimiento del voleibol costarricense.


Mi papá nunca fue un hombre de muchas palabras, pero siempre fue un hombre presente. Y así como estuvo para mí y mis hermanos, también lo estuvo para este deporte. Llegó al voleibol porque mi hermana y yo nos aventuramos en un deporte del que no teníamos ni idea. Pero lo que empezó como curiosidad, se convirtió en compromiso. Y casi sin darse cuenta, terminó llevando el nombre de Costa Rica a escenarios internacionales”, contó Xinia Alvarado, histórica voleibolista que recibió el reconocimiento en nombre de su padre.


Luego las propias mundialistas le entregaron un detalle en agradecimiento por su apoyo a lo largo de los años. 


“Una familia que ha bendecido no solo mi vida, sino la de muchas personas. A don Édgar lo llevamos en el corazón, la huella que ha dejado trasciende generaciones”, añadió Silvia Marín. 


De esta manera, el Campeonato Nacional de Voleibol de Sala 2026 llevará el nombre de Édgar Alvarado Ardón.


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