¿Es el mundial de 2026 el mejor de la historia?
- Oscar Diaz Gamboa
- hace 3 horas
- 4 min de lectura
En la previa el mundial de 2026 pintaba como uno de los más novedosos de la historia. Veníamos de 32 selecciones a tener 48, esto implicó el debut de muchos conjuntos que no solo llegaron a participar.
El ejemplo más claro es Cabo Verde, que tuvo a Argentina y su clasificación pendiendo de un hilo por momentos. A pesar de la gran cantidad de partidos (104), casi todos tuvieron goles y en muchos casos bastantes.
Los 3 países sede dieron mucho de que hablar, desde revisiones inéditas en aeropuertos de Estados Unidos hasta destrozos en las calles de México por parte de la afición. Este punto es clave a la hora de valorar si es el mejor de los mundiales, teniendo un peso negativo ya que difícilmente hemos visto algo similar previamente.
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Un ambiente mundialista
La FIFA reportó más de 50 millones de espectadores en total, lo cual es lógico debido a la magnitud y expectativas que se tenían. La primera de las preguntas que podemos hacernos es si la gran cantidad de partidos redujo la calidad de los duelos. El empate entre Cabo Verde y España, además de la eliminación en fase de grupos de Uruguay nos pueden llevar a pensar lo contrario. Pero no es solo un ejemplo aislado, la clasificación de Costa de Marfil y una Noruega ultra competitiva dejaron un excelente sabor de boca.

Paraguay eliminando a Alemania, Brasil fuera en Octavos, entre muchos otros ejemplos dan a entender que, aunque se perdió exclusividad, la diversidad no afectó la competitividad. Considero que un gran mundial no se debe medir solo por el campeón, también por la cantidad de historias que deja detrás.
Ya tuvimos a Costa Rica en 2014, a Croacia en 2018, entre muchos otros
hitos, pero si se observó un incremento relacionado directamente al número de participantes. Aún así muchas de las selecciones grandes no decepcionaron, el ejemplo más claro es España que se postulaba como la gran favorita para mucho y quedó campeona.
Potencias mundiales que no decepcionaron
Argentina defendía su título y peleó hasta últimas instancias. Francia e Inglaterra quedaron fuera en semifinales, algo que no sorprende a nadie. El desempeño de dichas escuadras vino influido directamente por el rendimiento de sus máximas
figuras. Otro aspecto que nos puede hacer pensar en que este es el mejor mundial es que se rompieron muchos récords. El ya mencionado sobre la audiencia es el que a la FIFA más le interesa, pero también el de máximo goleador acaparó la atención, igual que Cristiano anotando en 6 mundiales distintos.
Todos acontecimientos que marcan no solo el romper un dato histórico, sino que demuestran que estamos ante un cambio de paradigmas en el cual cada vez será más común ver jugadores con cifras estratosféricas.
La nueva era
El factor humano también tiene un peso importante en esta discusión. Este mundial no solo significó el surgimiento de nuevas figuras, sino también el cierre de una época. Jugadores que durante más de una década dominaron el fútbol internacional comenzaron a darle paso a una generación completamente distinta.
Messi, Cristiano, Modrić y otras figuras que marcaron una era compartieron escenario con futbolistas como Mbappé, Bellingham y Yamal, que cada vez asumen un papel más importante. El mundial de 2026 puede terminar siendo recordado precisamente como ese punto de transición entre dos generaciones, algo que difícilmente puede medirse en estadísticas, pero que con el paso del tiempo
puede adquirir un valor histórico enorme.
Y es justamente ahí donde aparece la gran dificultad para determinar si este fue el mejor mundial de la historia. Si lo medimos por magnitud, probablemente no haya discusión: nunca habíamos tenido 48 selecciones, 104 partidos, tres países organizadores y una audiencia de semejantes dimensiones. Sin embargo, ser el más grande no necesariamente significa ser el mejor. Mundiales como México 1970,
España 1982, México 1986, Brasil 2014 o Qatar 2022 tienen argumentos propios para ocupar ese lugar.
Algunos tuvieron una calidad futbolística extraordinaria, otros contaron con actuaciones individuales inolvidables y otros dejaron finales que, incluso décadas después, continúan formando parte de la memoria colectiva.
Recuerdos de toda una vida
Quizás el principal argumento a favor de 2026 sea precisamente que no dependió de una sola historia. No fue únicamente el mundial de un campeón, de una figura o de una final. Fue el mundial de la expansión, de las selecciones que tuvieron por primera vez la posibilidad de competir en un escenario de esta magnitud, de los récords, de las despedidas y del relevo generacional.
También tuvo sus aspectos negativos y momentos que seguramente serán cuestionados con el paso del tiempo. Pero incluso eso forma parte de su identidad. Un gran mundial no tiene que ser perfecto; tiene que ser capaz de generar conversaciones, recuerdos y acontecimientos que trasciendan los 90 minutos de cada
partido.
Por eso, mi respuesta a la pregunta inicial probablemente sea que el mundial de 2026 no puede ser proclamado de manera definitiva como el mejor de la historia, al menos todavía. Sí puede ser considerado el más grande, el más ambicioso y uno de los que más transformó la manera de entender una Copa del Mundo. El tiempo será quien determine si sus historias alcanzarán el mismo peso que las de Pelé en 1970, Maradona en 1986 o Messi en 2022.

Quizás esa sea precisamente la mejor forma de valorar este mundial: no preguntarnos únicamente qué tan bueno fue mientras lo vivimos, sino qué quedará de él cuando hayan pasado veinte, treinta o cincuenta años. Si sus protagonistas, sus partidos y sus historias siguen siendo recordados entonces, tendremos la respuesta definitiva a si realmente estuvimos frente al mejor mundial de la historia.




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